Alertan el impacto ambiental por extracción de bromelias en la zonas altos

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El biólogo Manuel Jonapá indicó que la extracción ha reducido la presencia de estas plantas en sitios donde antes eran abundantes, lo que ha provocado que los recolectores se internen cada vez más lejos en búsqueda de floraciones./ Foto: Alfredo Pacheco

-Especialistas reconocen la importancia cultural y religiosa de estas prácticas y llaman a la población a reflexionar sobre el cuidado del ecosistema

Alfredo Pacheco / Bitácora Sur

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.- La extracción masiva de bromelias silvestres por tradiciones ha generado un serio impacto en los ecosistemas de las zonas altos de Chiapas, así lo advirtió el biólogo Manuel Jonapá

El especialista señaló que , habitantes de municipios como Chiapa de Corzo y Acala se trasladan a regiones montañosas, particularmente en comunidades como Navechauc, para recolectar la llamada “flor del niño” (Tillandsia guatemalensis) para la elaboración de altares y nacimientos durante la tradición del “niño florero” en las que se extraen miles de estas plantas.

Sin embargo, el especialista advirtió que esta práctica ha incrementado su escala, lo que ha derivado en el saqueo intensivo de estas plantas, en ese sentido, indicó que un registro realizado hace algunos años por instancias ambientales estimó la extracción de alrededor de 75 mil ejemplares en una sola temporada y destacó que dicha cifra probablemente hoy sería mayor.

“La floración de estas plantas tarda entre cinco y siete años. Al cortarlas en ese punto, se impide que liberen semillas y se afecte su reproducción natural”, explicó.

Jonapá señaló además que, junto a la “flor del niño”, también se llevan otras bromelias protegidas por la ley, como la Tillandsia eizii y la Tillandsia ponderosa, cuya colecta y comercialización están prohibidas. Pese a ello, continúan siendo retiradas del bosque.

Precisó que el problema se agrava porque la mayoría de los recolectores arrancan la planta completa con ganchos, lo que destruye su base y afecta a especies de fauna que dependen de ellas, como anfibios, reptiles y pequeños organismos que encuentran refugio en estas bromelias.

El biólogo destacó que la presión humana ya ha reducido la presencia de estas plantas en sitios donde antes eran abundantes, lo que ha provocado que los recolectores se internen cada vez más lejos en búsqueda de floraciones.

Si bien reconoció la importancia cultural y religiosa de esta práctica, llamó a la población a reflexionar sobre su permanencia y propone como alternativa la creación de viveros comunitarios en las zonas de origen, donde las bromelias puedan reproducirse de manera controlada para no seguir afectando la flora silvestre.

“Las tradiciones forman parte de nuestra identidad, pero también debemos asumir la responsabilidad de proteger los ecosistemas. Lo que hagamos hoy definirá el patrimonio natural que heredarán las próximas generaciones”, sentenció.

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