Alfredo Pacheco/Bitácora Sur
La pérdida de hábitos relacionados con el esfuerzo, la preparación y la responsabilidad laboral representa un riesgo para el futuro económico y social de México, advirtió José Francisco González González, arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, quien llamó a recuperar una cultura basada en el trabajo y la formación profesional.
El prelado señaló que empresarios de distintos sectores, particularmente del ramo restaurantero, han expresado dificultades para encontrar jóvenes interesados en incorporarse y permanecer en un empleo.
A su consideración, esta situación refleja un cambio en la cultura laboral, en la que ha cobrado fuerza la expectativa de recibir apoyos económicos sin que estos necesariamente estén acompañados de capacitación, educación o vinculación con oportunidades de trabajo.
González González consideró que los programas sociales pueden cumplir una función importante, pero sostuvo que deben diseñarse de manera que también impulsen la preparación y la incorporación de las personas al mercado laboral.
Explicó que algunos empresarios han pasado de recibir numerosas solicitudes de empleo a enfrentar dificultades para conservar personal, situación que atribuyó, entre otros factores, a la percepción de algunos jóvenes de que pueden obtener ingresos mediante apoyos gubernamentales sin asumir las responsabilidades que implica un trabajo formal.
El arzobispo también relacionó esta problemática con el desempeño educativo de las nuevas generaciones. Expresó preocupación por las dificultades que existen en materias fundamentales como matemáticas, lectura y comprensión de textos.
Afirmó que la preparación académica es indispensable para que México pueda competir con países que cuentan con sistemas educativos orientados a una mayor especialización.
“¿Cómo vamos a atender la competencia mundial contra un japonés, contra un alemán, contra un coreano, contra un norteamericano que tienen otro tipo de educación?”, cuestionó.
Advirtió que, si esta tendencia continúa, el país podría quedar limitado a empleos de menor remuneración y con trabajadores que no cuenten con las capacidades necesarias para responder a las exigencias de una economía cada vez más especializada.
“Vamos a ser peones y peones mal capacitados”, sostuvo.
González González también manifestó preocupación por la pérdida de hábitos de lectura y comprensión entre estudiantes, al considerar que estas habilidades constituyen la base para cualquier proceso posterior de capacitación profesional.
Como ejemplo, planteó el reto que representa formar especialistas en áreas como la medicina si los estudiantes llegan a etapas profesionales sin haber desarrollado hábitos sólidos de estudio, disciplina y comprensión.
Ante este escenario, llamó a fortalecer tanto la educación como la capacitación laboral y a revisar los esquemas de apoyo económico para que también contribuyan a generar capacidades y oportunidades de empleo.












