Luis Vallejo
La percepción de seguridad en la capital chiapaneca, se ha deteriorado durante las últimas semanas ante el repunte de hechos violentos, asesinatos y casos de personas desaparecidas, así lo señaló el arzobispo de Tuxtla, Monseñor José Francisco González González, quien llamó a las autoridades a fortalecer las estrategias de prevención y respuesta ante emergencias.
Durante su conferencia dominical el arzobispo se referió al ataque armado registrado recientemente en una cancha de futbol de la colonia Las Granjas, donde un menor de edad resultó gravemente lesionado, y sostuvo que, aunque se había percibido un avance en materia de seguridad, nuevamente se observa un escenario de incertidumbre.
“Parecía que íbamos avanzando en seguridad, en paz, pero ciertamente las últimas semanas se ha vuelto otra vez, el río se ha vuelto a revolver”, expuso.
González González señaló que los asesinatos ocurridos recientemente han generado preocupación entre la población y agregó que también existe inquietud por la posible persistencia de desapariciones, aunque reconoció que no cuenta con un registro preciso sobre estos casos.
Explicó que algunas desapariciones podrían no ser denunciadas por los familiares debido a distintas circunstancias, por lo que consideró necesario contar con información confiable que permita dimensionar el problema.
El arzobispo relacionó parte de la violencia con la presencia y circulación de drogas, al considerar que mientras continúe el tráfico de estupefacientes también persistirán dinámicas de violencia, amenazas, robos y disputas vinculadas con el dinero.
“Si sigue habiendo tráfico de droga, pues sigue habiendo codicia por el dinero”, manifestó.
En ese sentido, hizo un llamado a las autoridades a aprovechar de manera más efectiva las herramientas tecnológicas disponibles para la prevención y atención de delitos.
Asimismo, destacó los avances registrados durante los últimas años con sistemas como los C5, pero cuestionó que estos recursos no siempre se traduzcan en una respuesta inmediata ante una emergencia.
También expresó dudas sobre la efectividad de mecanismos como los botones de pánico y señaló que existen dificultades con el sistema de llamadas de emergencia 911, particularmente cuando la persona que solicita auxilio no puede proporcionar información detallada sobre los agresores.
“Cuando hay una situación así de emergencia, yo no he visto que tengan un efecto inmediato”, sostuvo.
González González consideró que la atención de una emergencia no debería retrasarse porque la víctima desconozca características específicas del agresor, como el tipo de arma que porta, su vestimenta o el número de personas involucradas.
Advirtió que, mientras se obtiene información suficiente para activar una respuesta, los responsables pueden abandonar el lugar y escapar.
El arzobispo insistió en que, aunque existe cierto nivel de paz en la capital chiapaneca, todavía no se trata de la tranquilidad que la población demanda, por lo que llamó a reforzar las acciones de prevención, atención de emergencias y combate a las causas que alimentan la violencia.












