Alfredo Pacheco

Basta una escalera sin rampa, una entrada inaccesible o un trabajador que, ante la pregunta de cómo ingresar en silla de ruedas a un espacio, responde: “Aquí no hay rampa, si puede cárguelo por las escaleras”.

Así lo que denunció Rosemberg Román tras acudir al concierto de Yuridia en el Foro Chiapas, en Tuxtla Gutiérrez el pasado 9 de octubre Su testimonio retrata una realidad que las autoridades y los organizadores de espectáculos no deben seguir ignorando: las personas con discapacidad todavía tienen que negociar su derecho a ingresar, permanecer y disfrutar de los espacios públicos.

Entre las diferentes pifias de dicho concierto denunciadas en redes sociales lo ocurrido a Rosemberg no es un simple problema de organización, sino que es la evidencia de que a los organizadores y a la administración del Foro Chiapas no les importa la inclusión y que la discriminación comenzó mucho antes de que sonara la primera canción.

Román relató que, pese a preguntar previamente por los accesos y las ubicaciones destinadas a personas con discapacidad, nadie supo darle información precisa. Al llegar al recinto, tampoco existía claridad sobre dónde colocarlo ni un procedimiento definido para atender sus necesidades. Finalmente, después de esperar y solicitar ayuda, personal del Patronato de la Feria Chiapas y del Ayuntamiento intervino para encontrarle un lugar.

En ese sentido, es justo reconocer la atención que recibió al final, no obstante, es necesario señalar que la buena voluntad de algunos trabajadores no puede ni debe sustituir las obligaciones de los organizadores y la administración del Foro Chiapas.

La inclusión para las personas con discapacidad no puede depender de que alguien tenga un radio, consiga una autorización o decida hacer una excepción y menos quedar a expensas de que una persona con discapacidad encuentre a alguien dispuesto a ayudarla.

Y no se trata solamente del Foro Chiapas. La falta de rampas adecuadas, las banquetas intransitables, los desniveles y los espacios sin condiciones para la movilidad forman parte de una problemática más amplia en Tuxtla Gutiérrez.

Personalmente, he podido documentar deficiencias en parques y espacios públicos de la capital, entre ellas rampas desconectadas de las rutas peatonales y obstáculos que limitan la autonomía de las personas con discapacidad.

Es decir, no estamos frente a un incidente aislado, sino ante una problematica urbana que se reproduce en distintos puntos de la ciudad.

Por eso, tras leer de el caso del Foro Chiapas me pregunto ¿quién supervisa las condiciones de accesibilidad de los recintos, quién verifica que los organizadores contemplen a todos los asistentes y quién responde cuando estas condiciones no existen?.

La administración del espacio, los organizadores de los espectáculos y las autoridades competentes deben asumir las responsabilidades que les correspondan. No basta con revisar la seguridad de las instalaciones, las salidas de emergencia o el control de multitudes. También es indispensable garantizar que las personas con discapacidad puedan acceder y permanecer en condiciones dignas y seguras.

La accesibilidad necesita de una verdadera  planeación y no improvisación. Nadie debería tener que renunciar a un espectaculo de música, deporte, cultura o simplemente a la convivencia familiar por tener una discapacidad y menos debería necesitar ayuda extraordinaria para ejercer derechos que tendrían que estar garantizados desde el diseño de los espacios.

Tuxtla Gutiérrez necesita dejar de presumir inclusión únicamente en los discursos y comenzar a demostrarla en sus calles, edificios, parques y centros de espectáculos, ya que una rampa no es un favor, un asiento no es una concesión y el acceso a la vida pública no es un privilegio reservado solo para quienes pueden subir escaleras.

PERSPECTIVA

La ruta 108 de transporte de Tuxtla Gutiérrez, implementó un programa por su 13º aniversario y cobra solo $10 pesos, sin el menoscabo de su servicio, con lo que ha demostrado que los colectivos podrían manejar una mejor tarifa, contrario a lo que los “pulpos” del transporte exigen referente al incremento del pasaje.

Sin duda es mejor que los choferes tengan un sueldo y tiempos justos para evitar las carreras “para acompletar la cuenta” lo que deriva muchas veces en perdidas economicas o en accidentes con fatales desenlaces.

¡Hasta la próxima!

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