Alfredo Pacheco / Bitácora Sur
Las banquetas en mal estado, la falta de accesibilidad en parques y las dificultades para desplazarse por edificios y espacios públicos limitan la autonomía de las personas adultas mayores en Chiapas, advirtió Monserrat Di Gallardo, profesora investigadora de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH).
La académica señaló que la planeación urbana todavía presenta deficiencias para atender las necesidades de este sector, lo que dificulta actividades cotidianas como acudir al mercado, caminar por las calles, visitar espacios recreativos y convivir con otras personas.
Aunque existen lineamientos para impulsar entornos accesibles, consideró que el principal desafío consiste en llevar esas disposiciones a la práctica y garantizar que la infraestructura permita a las personas mayores desenvolverse con independencia.
Di Gallardo explicó que las condiciones físicas de las ciudades influyen directamente en la calidad de vida durante el envejecimiento. Por ello, sostuvo que el diseño arquitectónico y urbano debe contemplar las necesidades de esta población desde la planeación de obras y espacios públicos.
También llamó a evitar que la vejez se relacione únicamente con enfermedades o dependencia. Si bien el envejecimiento implica cambios biológicos y puede acompañarse de padecimientos, afirmó que las personas mayores deben contar con oportunidades para mantener su vida social, emocional y personal.
Desde esta perspectiva, la atención no debe limitarse a los servicios médicos ni a los esquemas asistencialistas. La accesibilidad, la convivencia, la autonomía y el acceso a sistemas de cuidados también forman parte de las condiciones necesarias para una vida digna.
La investigadora advirtió que México aún tiene un sistema de cuidados incipiente, situación que afecta tanto a las personas que necesitan apoyo como a sus familiares, quienes con frecuencia asumen estas responsabilidades sin contar con suficientes alternativas.
Ante este panorama, planteó la necesidad de coordinar esfuerzos entre autoridades, universidades y sociedad para promover políticas públicas, proyectos arquitectónicos incluyentes y una mayor conciencia sobre los retos del envejecimiento.
Indicó que desde la Facultad de Arquitectura de la UNACH impulsan foros y actividades académicas para visibilizar las necesidades de las personas mayores e incorporar estos temas en la formación de futuros profesionales.
La dimensión del desafío también se refleja en los datos citados por la especialista: las personas adultas mayores representan el 10.8 por ciento de la población de Chiapas y uno de cada cuatro hogares cuenta con una persona de este grupo de edad.
Para Di Gallardo, estas cifras hacen necesario anticipar los cambios demográficos y construir ciudades donde la edad no se convierta en una barrera para caminar, participar en la vida comunitaria y conservar la independencia.












