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Karla García/Bitácora Sur

La escasez de agua provocó una caída superior al 50 por ciento en la producción de cempasúchil en la ribera Las Flechas, en Chiapa de Corzo, donde agricultores enfrentan una de las temporadas más complicadas de los últimos años, a pocos días del Día de Muertos.

La falta de humedad impidió el crecimiento adecuado de las plantas, que este año presentan menor follaje y flores más pequeñas. Para las familias dedicadas a este cultivo, las pérdidas representan un golpe económico, pues la comercialización durante las festividades del 1 y 2 de noviembre constituye uno de sus principales ingresos anuales.

Lázaro Sánchez Jiménez, productor de la zona que destina casi una hectárea a la siembra de esta flor, señaló que su cosecha quedó muy por debajo de la obtenida en 2025.

“Ni casi ni la mitad”, expresó al describir el resultado de la temporada, afectada por la ausencia de lluvias durante las etapas de mayor crecimiento de las plantas.

El agricultor explicó que intentó compensar la falta de precipitaciones mediante riegos con recursos propios, pero el agua no fue suficiente para evitar los daños. Ante esta situación, productores de la ribera solicitaron a las autoridades municipales y estatales apoyos para el campo y mejores sistemas de riego que permitan enfrentar futuros periodos de sequía.

Tradición y sustento familiar

La reducción de la cosecha ocurre en vísperas de una de las celebraciones más arraigadas en México. Durante el Día de Muertos, el cempasúchil se utiliza para adornar altares, viviendas y tumbas, debido a su color y aroma, elementos que forman parte de las tradiciones para recordar a quienes han fallecido.

En Chiapas, su cultivo también representa una actividad transmitida de generación en generación. En Berriozábal, las familias productoras mantienen esta práctica y preparan sus flores para la venta durante octubre, cuando aumenta la demanda por las celebraciones de Todos los Santos y los Fieles Difuntos.

Mario Díaz, agricultor de ese municipio, explicó que el ciclo de producción requiere cuidados constantes, exposición al sol y suficiente agua. La siembra se concentra principalmente en agosto y septiembre, mientras que la cosecha ocurre en octubre, por lo que las condiciones climáticas influyen directamente en el desarrollo y la calidad de las flores.

Aunque no existe un registro preciso de la superficie dedicada al cempasúchil en Chiapas, se estima que el cultivo ocupa alrededor de 20 hectáreas en la entidad. En Berriozábal, la flor se comercializa en espacios como el tianguis local, donde forma parte de la oferta de plantas ornamentales de temporada.

Díaz destacó que su familia lleva varias generaciones dedicada a esta actividad. “Yo soy la tercera generación”, comentó al referirse a una tradición que, además de aportar ingresos, conserva conocimientos agrícolas heredados de sus padres y abuelos.

Una flor que también llega a la cocina

El cempasúchil no solo tiene presencia en los altares y panteones. En Chiapa de Corzo, algunas cocinas y restaurantes aprovechan sus propiedades para sazonar platillos tradicionales, especialmente durante las festividades de noviembre. La flor puede emplearse deshidratada, con sal y ajo, como complemento para preparaciones de pollo y pescado.

Sus variedades naranja, amarilla y color oro forman parte de la oferta de temporada. Sin embargo, el impacto de la sequía en Chiapa de Corzo evidencia la vulnerabilidad de los productores ante la falta de agua y la necesidad de contar con alternativas para proteger sus cosechas.

Mientras en Berriozábal las familias preparan la flor para abastecer los mercados, en la ribera Las Flechas los agricultores hacen cuentas frente a una producción menor a la esperada. El resultado podría afectar tanto sus ingresos como la disponibilidad de cempasúchil en una temporada en la que esta flor ocupa un lugar central en las tradiciones de las familias chiapanecas.

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