Alfredo Pacheco / Bitácora Sur

La informalidad laboral concentra a 62 por ciento de los jóvenes ocupados en Chiapas, mientras que apenas 38 por ciento tiene un empleo formal, de acuerdo con una investigación académica del Tecnológico Nacional de México (TecNM), campus Tuxtla Gutiérrez.

El estudio, elaborado por María Delina Culebro Farrera, Octavio Rolando Lara Martínez y Gilberto Hernández Cruz, examinó la evolución del empleo juvenil en la entidad durante el periodo 2012-2024. Sus resultados se publicaron en junio de 2026 en la Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades.

Uno de los hallazgos es la relación entre el nivel educativo y las posibilidades de incorporarse al mercado laboral formal. Entre los jóvenes con educación básica, 28 por ciento tenía un empleo formal; el indicador subió a 46 por ciento entre quienes concluyeron el bachillerato y alcanzó 67 por ciento entre aquellos con estudios superiores.

Sin embargo, la preparación académica no elimina las dificultades para conseguir un trabajo con estabilidad, prestaciones y seguridad social. La limitada oferta de plazas formales, en particular fuera de las zonas urbanas, lleva a parte de la población joven a buscar ingresos en el comercio informal y en actividades temporales.

La pandemia frenó la ocupación juvenil

La investigación también identificó el impacto de la pandemia de covid-19 en el mercado laboral de Chiapas. La tasa de empleo juvenil pasó de 52.1 por ciento en 2012 a 55 por ciento en 2018, antes de descender a 48.3 por ciento en 2020.

Cuatro años después, el indicador se recuperó hasta llegar a 53.1 por ciento en 2024, aunque sin alcanzar el nivel registrado antes de la emergencia sanitaria.

Para elaborar el análisis, los investigadores consultaron datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), así como información de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social.

Entre las medidas que plantea el estudio para mejorar las condiciones laborales se encuentran fortalecer la capacitación técnica, acercar las instituciones educativas al sector empresarial e impulsar el desarrollo económico regional.

Los resultados muestran que el reto para Chiapas no se limita a conseguir que más jóvenes ingresen al mercado laboral. También implica ampliar la disponibilidad de empleos que ofrezcan ingresos suficientes, estabilidad y acceso a prestaciones sociales.

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