Víctor Contreras / Bitácora Sur
Una celebración de Halloween realizada en el Club Campestre de Tapachula terminó con dos jóvenes hospitalizados por intoxicación etílica, luego de que ambos presentaran complicaciones relacionadas con el consumo excesivo de bebidas alcohólicas.
Los afectados fueron identificados como un adolescente de 16 años y un joven de 22, quienes fueron trasladados durante la madrugada del domingo al Hospital General de Zona número 1 “Nueva Frontera” del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
El evento había sido promocionado ampliamente en redes sociales como una fiesta de disfraces. Sin embargo, la celebración generó preocupación después de que circularan imágenes de asistentes que presuntamente perdieron el conocimiento por el consumo de alcohol.
Ante los reportes sobre una posible intoxicación masiva, la Secretaría de Salud de Chiapas realizó recorridos de verificación y búsqueda de pacientes en hospitales, clínicas particulares y servicios de urgencias de Tapachula.
Como resultado de estas acciones, la dependencia confirmó el ingreso de los dos jóvenes al hospital del IMSS, donde recibieron atención médica conforme a los protocolos establecidos. Posteriormente, ambos fueron dados de alta.
Por otra parte, personal de Protección contra Riesgos Sanitarios acudió al Club Campestre para realizar una inspección; sin embargo, no encontró a ninguna persona que pudiera atender a los verificadores, por lo que la diligencia quedó pendiente.
De acuerdo con la información difundida por la dependencia, el establecimiento permanecería cerrado y reanudaría sus actividades hasta el martes, fecha en la que podría concretarse la revisión.
La Secretaría de Salud precisó que, pese a las versiones sobre un mayor número de personas intoxicadas, hasta el cierre de su reporte no había localizado otros pacientes hospitalizados por estos hechos en las unidades médicas consultadas.
El caso generó cuestionamientos sobre las medidas de control durante la celebración, particularmente por la presencia de menores de edad y el acceso a bebidas alcohólicas.
Lo ocurrido también abrió el debate sobre la responsabilidad de los organizadores para establecer mecanismos de supervisión, controlar el consumo de alcohol y garantizar condiciones de seguridad en eventos a los que asisten adolescentes.












